La importancia de construir una Guadalajara tranquila

2 de Mayo 2018

Ismael Del Toro

Guadalajara no puede perder esa tranquilidad que la caracteriza y que la hace ser reconocida a nivel nacional como uno de los municipios con mayor calidad de vida. En nuestra ciudad vive gente honesta y trabajadora, que hoy está siendo desafiada por unos cuantos que quieren destruir la tranquilidad, porque así les conviene.  

Para muestra un botón: 2017 fue el año más violento en la historia moderna de nuestro país. A lo largo de los últimos dos sexenios, nuestros gobernantes le han apostado a la reacción y al combate frontal, sin embargo, los resultados han sido poco o nada satisfactorios.

¿Cómo entender entonces que después de más de una década el problema, en lugar de solucionarse, se esté agravando? Desafortunadamente, nuestras autoridades estatales y federales se han concentrado solamente en una parte del problema, no han atendido las causas ni han fortalecido a las instituciones encargadas de impartir justicia, provocando que los delincuentes sepan que es más probable salir impune que ser llevado ante la justicia.

No podemos permitir que la delincuencia rebase a las autoridades, para eso, debemos anticiparnos y empezar a atender de raíz las causas que generan inseguridad en las ciudades.

En su gobierno, Enrique Alfaro implementó una serie de acciones en materia de seguridad pública, con el propósito de sacar a la Policía de Guadalajara del abandono en que se encontraba.

Además, se impulsó el enfoque metropolitano para la solución de un problema que no reconoce fronteras municipales, con la creación de la Agencia Metropolitana de Seguridad y el fortalecimiento del Instituto Metropolitano de Planeación.

Sin embargo, padecemos un sistema de justicia en el que los delincuentes capturados por los policías municipales regresan a las calles a los pocos días. De allí la trascendencia de la coordinación entre las instancias de seguridad pública en sus diferentes niveles, y no, como ocurrió durante un buen tramo de la actual administración, donde la Fiscalía y el Gobierno del Estado prefirieron confrontarse, en lugar de buscar soluciones conjuntas.

La sinergia entre los diferentes niveles de gobierno será un elemento de gran importancia para recuperar la tranquilidad social y la seguridad en nuestras calles. Pero también hay que partir del reconocimiento de que la delincuencia tiene una base social: se trata de jóvenes que creen ver en el crimen organizado las posibilidades de enriquecerse y de gente sin escrúpulos que se vale de esa ambición para utilizarlos en sus propios afanes de lucro; no es solamente un asunto de falta de oportunidades laborales, porque la decisión de delinquir y atentar contra los demás es un tema de pérdida de valores, valores que además de darle un sentido de trascendencia a nuestras vidas, propician y favorecen la cohesión social.

No podemos permanecer indiferentes. Tenemos que seguir dando los pasos necesarios para tener una policía municipal coordinada y que haga un solo frente para acabar con los grupos criminales.

Nuestra tarea como gobierno será dar continuidad y consolidar las políticas impulsadas durante el gobierno de Enrique Alfaro:

  • Combatiremos la inseguridad con un enfoque de prevención, atendiendo las causas sin dejar de lado el fortalecimiento de la Policía de Guadalajara.
  • Invertiremos 2 mil 190 mdp para seguir renovando parques, unidades y espacios públicos.
  • Combatiremos la desigualdad, destinando 600 mdp para fortalecer los programas sociales municipales.
  • Contrataremos a 336 nuevos policías, que estarán distribuidos en los 42 cuadrantes que integran la ciudad.
  • Mejoraremos las condiciones laborales de nuestros policías para que puedan desempeñar mejor su trabajo.

Debemos recuperar la paz social y la tranquilidad. Parecernos más a aquella ciudad en la que muchos de nosotros crecimos y en la que vivieron nuestros padres y abuelos. Sólo con el respaldo de la sociedad podremos preservar el derecho inalienable a vivir en un entorno seguro y libre de violencia.

Este es un reto que implica un nuevo pacto social. Gobiernos honestos y eficientes, por un lado; sociedad comprometida y participativa por el otro. Es precisamente a lo que alude el concepto de Refundación al que convoca Enrique Alfaro y que contempla la renovación de los poderes públicos.

De contar con su confianza, haré mi parte como presidente municipal. Apelaré a la mayor fortaleza de nuestra ciudad, sus mujeres y hombres de bien. Esa es la verdadera razón por la que aspiro a ser presidente municipal de Guadalajara.Porque creo en su gente, estoy seguro que Guadalajara seguirá cambiando.

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