Imparable la delincuencia en el estado

Autor de la nota: Víctor Chávez Ogazón

Agobian los delitos patrimoniales a los jaliscienses, que a diario sufren un total de 44, entre abusos de confianza, daños en sus propiedades, extorsiones y fraudes e incluso despojos, según se desprende de las denuncias.

En sólo los primeros dos meses del año, enero y febrero, se presentaron dos mil 595 querellas por tales causas. Fueron mil 260 en enero y mil 335 en febrero.

Muchos de estos ilícitos fueron perpetrados por personas que conocían a su víctima y se aprovecharon en su momento de la fe de sus conocidos.

Es el caso del delito de abuso de confianza, denunciado ante la Fiscalía Central hasta en 61 ocasiones en enero y 49 en febrero, para un total de 110 querellas que se siguen en contra de los responsables causantes de un daño en el patrimonio de otros.

Luego sigue la extorsión que ha alcanzado las 81 y 82 denuncias en los meses de enero y febrero, respectivamente, para un total de 163.

En los meses de enero y febrero en Jalisco, se perpetraron 462 y 504 fraudes, con una tendencia a la alza, ocasionados por delincuentes de los llamados "de cuello blanco", en un total de 966 casos que mantienen alertas a las autoridades estatales.

Y es el daño en propiedad ajena el que aporta el mayor número de sucesos dados a conocer por ofendidos al Fiscal de la entidad. 564 y 596 denuncias, presentadas en los dos primeros meses del 2014, que dan un total de mil 160.

PROBLEMÁTICA SOCIAL

Pero de más alto impacto social, está dentro de los delitos clasificados como patrimoniales la figura del despojo.

Se denunciaron 92 en el mes de enero y, en un incremento importante, 104 en el mes de febrero, pero lo grave es el uso de la violencia.

Se informa de 31 casos de despojo en el mes de enero y 19 de febrero, donde sujetos, muchas veces armados con pistolas u objetos corto contundentes, se apoderaron de bienes inmuebles que no eran de su propiedad.

Sin violencia, fueron 59 en el mes de enero y 85 en el mes de febrero, más dos casos en donde no hubo mayores datos.

Esto por supuesto impacta la certeza jurídica sobre la tenencia de la tierra y pone en riesgo el derecho de la posesión de un bien inmueble, además de que ahuyenta posibles inversiones económicas de la iniciativa privada.